Cólicos y atonía ruminal en bovinos: ¿qué pasa cuando el sistema digestivo se detiene?
| junio 25, 2026El sistema digestivo de un bovino es una máquina biológica extraordinaria, diseñada para transformar el forraje en leche y carne. En el corazón de este proceso se encuentra el rumen, una gran cámara de fermentación que necesita estar en constante movimiento para mezclar el alimento, liberar los gases y permitir la digestión.
Sin embargo, ¿qué sucede cuando este motor se apaga? La falta de motilidad en el sistema digestivo, conocida técnicamente como atonía ruminal, es una de las emergencias de campo más delicadas. Si el alimento se estanca, el bienestar del animal y la rentabilidad del hato corren un grave peligro.
A continuación, analizamos por qué ocurre este problema, cómo identificarlo a tiempo y qué hacer cuando el sistema digestivo se detiene.
¿Por qué se apaga el motor digestivo?
La parálisis del rumen o de los intestinos no ocurre por casualidad; casi siempre está ligada a fallas en el manejo o a cambios bruscos en el entorno:
- Cambios repentinos en la alimentación: Pasar drásticamente de un pasto fibroso a un exceso de concentrados o a un silo muy ácido altera drásticamente el pH del rumen. Esto mata la microbiota benéfica y paraliza las contracciones musculares del órgano.
- Forrajes de baja calidad: El consumo de pastos excesivamente lignificados (secos, viejos y duros) o materiales extraños genera un “tapón” difícil de procesar, provocando una indigestión por impacto.
- El factor estrés: El estrés por calor extremo, los traslados prolongados o los cambios bruscos de corral liberan hormonas como el cortisol, las cuales frenan de manera natural los movimientos peristálticos del tracto gastrointestinal.
Señales de alerta: ¿Cómo identificar la atonía y el cólico?
Un animal con problemas digestivos se comunica a través de su comportamiento. El personal de campo debe estar capacitado para reconocer estos síntomas de inmediato:
- La fosa del ijar estática o inflada: Al observar el flanco izquierdo del animal (la fosa del ijar), este no presenta el movimiento rítmico característico. Si la parálisis genera gases, el flanco se inflará como un balón (timpanismo); si es por impacto o deshidratación, se verá completamente hundido y rígido.
- Cese completo de la rumia: una vaca sana pasa gran parte del día masticando su bolo alimenticio en calma. Si ves a un animal echado, apartado y sin rumiar, es la primera gran señal de alarma.
- Manifestaciones de cólico (dolor agudo): a diferencia de los caballos, los bovinos son más discretos con el dolor, pero cuando el cólico es fuerte mostrarán conductas claras: se miran constantemente los flancos, dan patadas hacia su propio vientre, se levantan y se echan de forma repetida, arquean el lomo y mantienen las orejas caídas.
- Desplome en la producción: En la ganadería de leche, una vaca que entra en atonía ruminal mostrará una caída drástica y casi inmediata en el volumen de leche del ordeño.
El peligro del estancamiento: Una carrera contra el tiempo
Cuando el sistema digestivo se detiene, el contenido atrapado comienza a fermentarse de manera anormal. Esto produce una acumulación masiva de gases que presionan los pulmones, dificultando la respiración del animal.
Además, la falta de movimiento impide que el contenido avance, lo que favorece la multiplicación de bacterias productoras de toxinas. Estas toxinas pasan rápidamente al torrente sanguíneo (toxemia) y comprometen la vida del ejemplar. En casos graves, la falta de motilidad intestinal prolongada puede terminar en torsiones o daños irreversibles en los tejidos (necrosis).
¿Cómo actuar en el campo?
La prevención es la mejor herramienta: evitar cambios bruscos en la dieta, garantizar un suministro constante de agua limpia y mantener una fuente de fibra larga de calidad para estimular mecánicamente las paredes del rumen.
Sin embargo, ante los primeros síntomas de parálisis o cólico, no se debe esperar a que el problema se resuelva solo. Es fundamental la intervención del médico veterinario para evaluar la causa exacta. El éxito del tratamiento dependerá de la rapidez con la que se logre reactivar el tránsito digestivo, restaurar las contracciones musculares y estimular las secreciones naturales que permitan romper el estancamiento y devolverle la salud al animal.



